Francisca Balduzzi

Todavía recuerdo la primera vez que jugué con lana: Tenía alrededor de 8 años y mi abuela materna me había regalado a mí y a mi hermana un kit de bordado.

Si bien pasaron casi 20 años para retomar el amor por esta tradición familiar, hoy me siento feliz por poder compartir mi pasión por el tejido.

Ha sido una aventura desde el primer día.
He partido de cero varias veces. Me he frustrado. He pasado incluso más de un año sin tocar un mismo proyecto, pero jamás he logrado tener la misma conexión con algo más en mi vida.

Para mí, el tiempo es arte. Tejer es arte. Tejer es meditar ❤